6 MITOS SOBRE EL BLANQUEAMIENTO DENTAL

Como explicábamos hace unas semanas, el blanqueamiento dental se ha convertido en uno de los tratamientos más solicitados por los pacientes. Sin embargo, también se han popularizado muchos productos de venta en tiendas y farmacias para realizar el tratamiento en casa o incluso recetas para  elaborar remedios caseros.

tratamiento blanqueamiento en casa

La falta de información y la cantidad de mitos existentes acerca del blanqueamiento, provoca mucha confusión entre los pacientes. A continuación, vamos a aclarar algunos de los mitos más extendidos.

MITOS

– LAS PASTAS DENTÍFRICAS BLANQUEAN LOS DIENTES

Las pastas de dientes, al igual que los enjuagues bucales, contienen un porcentaje muy bajo de peróxido de hidrogeno (uno de los agentes activos blanqueantes). Por lo que no tienen la efectividad suficiente para blanquear. Únicamente, eliminan las manchas y tinciones superficiales, dando la impresión de que los dientes se vuelven más blancos. Las pastas dentales que aseguran blanquear los dientes, suelen recomendarse como apoyo después de un blanqueamiento profesional.

– REMEDIOS CON BICARBONATO, JUGO DE LIMÓN O AGUA OXIGENADA, FUNCIONAN COMO BLANQUEANTES

Estos ingredientes, además de no blanquear la dentadura, pueden resultar muy dañinos si se usan de forma recurrente. Sus componentes abrasivos, pueden provocar un desgaste progresivo en el esmalte de las piezas dentales y acabar causando problemas de sensibilidad dental. En el caso del agua oxigenada, puede acabar provocando la restricción de las encías y resecarlas.

– EL USO DE LA PIEL DE PLÁTANO O FRESAS, PARA BLANQUEAR LOS DIENTES

Tampoco son efectivos. A diferencia del resto, no acaban desencadenando efectos secundarios dañinos para nuestra salud buco-dental.

– LOS KITS BLANQUEANTES, IGUAL DE EFECTIVOS QUE LOS TRATAMIENTOS PROFESIONALES

Los kits de blanqueo, las férulas o las tiras blanqueadoras que podemos adquirir en farmacia o tiendas, no son en absoluto igual de eficaces que un tratamiento realizado en clínica. Primero de todo, porque no contiene el nivel de concentración de agentes blanqueantes necesario para conseguir el color deseado. Por otra parte, no todo el mundo tiene ni el mismo color de dientes ni el esmalte en el mismo estado, por lo que los resultados de estos productos son muy imprevisibles.

– LA SENSIBILIDAD DENTAL PRODUCIDA POR EL TRATAMIENTO ES PERMANENTE

Uno de los efectos secundarios tras el procedimiento es la sensibilidad dental. Aún así, no tienen porqué padecerlo todos los pacientes ya que el blanqueamiento es un tratamiento indoloro y no daña las piezas dentales. Esta sensibilidad, se debe a que uno de los componentes, penetra en el nervio del diente y causa cierta inflamación. Es totalmente transitoria y desaparece al cabo de unos días.

– EL BLANQUEAMIENTO ES PARA SIEMPRE

La duración del blanco de nuestros dientes, dependerá de los hábitos que tengamos. Las personas fumadoras o que consumen habitualmente bebidas como el vino tinto o café, tendrán una duración del tratamiento mucho inferior. También hay que añadir, que con el paso del tiempo, el tono de las piezas dentales va cambiando. Sin embargo, si conseguimos mantener una buena rutina de higiene buco-dental y realizar las visitas correspondientes al odontólogo, podremos alargar al máximo los resultados del blanqueamiento dental.

 
 

Antes de realizar cualquier tratamiento, es imprescindible consultarlo con nuestro odontólogo de confianza.  Nos recomendará los productos que podamos utilizar y podrá hacer un seguimiento para evitar cualquier problema que podamos tener en nuestros dientes. Sin embargo, y como hemos podido comprobar, el blanqueamiento dental llevado a cabo por un profesional es el único que nos puede garantiza los mejores resultados.

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