LA PERIIMPLANTITIS

Hace unas semanas hablábamos sobre los implantes dentales. En el post de hoy, trataremos la periimplantitis. Una patología que implica la inflamación de los tejidos que rodean y están en contacto con el implante. En su primera fase, se trata de mucositis periimplantaria, inflamación que afecta sólo a los tejidos blandos debido a la acumulación de biofilm oral. Si se detecta a tiempo es reversible, de lo contrario, puede evolucionar a periimplantitis.

La periimplantitis a pesar de no ser muy habitual, es una complicación bastante grave que debe tratarse de inmediato. Puede llegar a provocar la pérdida del implante y del soporte óseo. No debe confundirse con la periodontitis, inflamación de los tejidos que rodean las piezas dentales. Continuar leyendo «LA PERIIMPLANTITIS»

MANTENEDORES DE ESPACIO PARA NIÑOS

En algunas ocasiones los niños pueden perder un diente de leche antes de lo previsto. Se puede deber, por ejemplo, a un traumatismo o a una caries. En estos casos, es importante mantener el espacio para evitar que el resto de dientes se muevan invadiendo el espacio e impidan la salida de diente permanente. Generalmente, suelen pasar varios meses o incluso años hasta que salga el diente definitivo.  Para ello, se suele utilizar un mantenedores de espacio. Continuar leyendo «MANTENEDORES DE ESPACIO PARA NIÑOS»

¿QUÉ HACER CUANDO A LOS NIÑOS SE LES MUEVEN LOS DIENTES DE LECHE?

Los dientes de leche, también llamados dientes temporales, empiezan a moverse a los 5 años y medio o 6. Es cuando empieza el proceso de sustitución por las piezas permanentes. Aun así, pueden darse variaciones por causas genéticas u otros motivos. A no ser que vayan acompañados de otros problemas bucales, la erupción precoz o los retrasos de dentición no deben preocuparnos.

Este proceso de sustitución se divide en dos fases. Los primeros dientes en caer son los incisivos, tanto superiores como inferiores. La segunda fase, a partir de los 9 años aproximadamente, comprende el proceso de sustitución de los caninos y molares.

dientes de leche

¿Cómo se caen los dientes de leche?

El primer síntoma de que un diente de leche se va a caer es su movilidad. El diente permanente que se encuentra bajo la encía empieza a ejercer presión y a desgastar la raíz del de leche, empezándolo a aflojar.

Puede darse que el diente definitivo erupcione a su lado, creando una segunda fila. Este anomalía se produce cuando no ha habido un desgaste de la raíz del diente de leche. Suele ocurrir muy pocas veces y acaba corrigiéndose con la caída de la pieza temporal. Aun así, es necesario acudir al odontopediatra para descartar que pueda crear un problema.

También puede ocurrir, que los nuevos dientes no salgan bien colocados. Al ser de mayor tamaño, el espacio anterior no tiene por qué ser suficiente y el diente erupciona por donde puede.

¿Qué debemos hacer?

Cuando empieza a moverse un diente, pueden pasar varios días incluso semanas hasta que llegue a caerse. Lo más recomendable, es dejar transcurrir de forma natural este proceso. De lo contrario, si el diente no estuviera “muy débil” se podría ocasionar una herida en la encía del niño y mucho dolor.

El instinto de los niños por tocarse el diente con la lengua, de forma consciente o inconsciente, puede ser una forma de acelerar el proceso sin ser perjudicial. Lo que tenemos que evitar, es el contacto de sus manos. Son fuente de gérmenes y bacterias y pueden desencadenar una infección que afecte a la encía.

En caso de tener que retirar el diente, el método más recomendado es utilizar una gasa, coger el diente con firmeza y dar un tirón seco hacia fuera. Para frenar la pequeña hemorragia consecuencia de la extracción el niño debe colocarse una gasa sobre la encía y morderla durante unos minutos (lo que tarde la sangre en coagular y cicatrizar).

En caso de que el diente temporal permanezca más tiempo de lo normal, el odontopediatra valorará su posible extracción para evitar problemas de masticación, retención del diente definitivo o dificultades del niño para hablar.

 
 
Con el cambio de dentadura, lo realmente importante es la necesidad de habituar a los niños en la práctica de una buena higiene bucodental e incorporar el cepillado en su rutina.

¿QUÉ HACER ANTE UN FLEMÓN?

El flemón, también llamado absceso bucal, es una de las patologías odontológicas más comunes. Además, es una afección que resulta muy molesta y dolorosa. La primera vez que se tiene puede resultar muy preocupante ya que uno de los primeros síntomas es el hinchazón de la encía e incluso de parte de la cara.

Antes de comentar cuáles son sus causas, síntomas y posibles tratamientos, empecemos conociendo qué es.

Un flemón dental es una inflamación de la encía, producida por una infección bacteriana que se filtra hasta la raíz destruyendo esmalte y dentina. Como consecuencia, se crea un depósito de pus que inflama el tejido blando afectado. Según la gravedad, puede llegar a afectar a otras zonas que en un principio no relacionamos con la boca como la inflamación de los ganglios del cuello.

absceso dental (flemón)

Se suele dar en pacientes con caries bastante avanzadas o que padecen periodintitis.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES CAUSAS?

Una de las causas por las que generalmente puede aparece un flemón dental son las caries no tratadas. Si no son detectadas a tiempo pueden desencadenar una infección que destruye los tejidos blandos. Las cavidades producidas por la destrucción del tejido son las zonas que se inflaman cuando se llenan de pus.

También se puede dar como respuesta a cualquier enfermedad periodental que afecte a las encías. La gingivitis o periodintitis que no reciben el tratamiento adecuado pueden desencadenar un absceso bucal.

Los traumatismos en cualquier zona de la boca son otras de las causas más habituales. La fractura de un diente puede desencadenar una infección bacteriana que, si no se solventa rápidamente, puede llegar a la raíz de la pieza y originar esta molesta enfermedad.

Por último, las muelas del juicio que no terminan de salir. Si no se realiza una correcta limpieza del espacio posterior al último molar erupcionado, se puede generar acumulación de restos de comida y bacterias e infectarse produciendo un flemón.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRESENTA?

Los síntomas que puede desencadenar un flemón pueden variar en función de la gravedad y de cómo reacciona el cuerpo de cada persona. El dolor intenso al masticar junto con la inflamación de la encía son los síntomas más habituales. Aún así pueden ir acompañados de:

· sensibilidad dental a los cambios bruscos de temperatura

· halitosis o mal sabor de boca (por la generación del pus en la boca)

· malestar general, fiebre

· dificultades o molestias al abrir la boca

A medida que avanza la infección, las molestias e inflamación pueden irradiarse hacia los ganglios del cuello, el oído u otras zonas bucales.

POSIBLES TRATAMIENTOS

En el caso de padecer algunos de los síntomas comentados anteriormente, es importante acudir lo antes posible al odontólogo. Una vez en la consulta, nuestro dentista podrá determinar cual es la causa del flemón y aplicar el tratamiento más adecuado para combatir la infección.

En la primera visita, nos recetarán antibióticos y antiinflamatorios para eliminar la infección. También nos calmarán los dolores y molestias causadas por el hinchazón. También, es muy probable que nos recomienden realizar enjuagues bucales con algún producto específico. No solo nos ayudarán a bajar la inflamación sino que favorecerán el drenaje del pus acumulado.

No siempre se puede tratar la causa que ha producido el flemón en la primera visita debido a la infección. En ocasiones hay que esperar a que el antibiótico haga efecto para poder realizar el tratamiento necesario en una segunda visita.